El Código de Procedimiento Civil disponía en el acápite de las reglas que regían la pericia, que los peritos podrían utilizar auxiliares o solicitar otros técnicos, pero siempre bajo la supervisión y dirección del auxiliar de la justicia:

Práctica de la prueba. En la práctica de la peritación se procederá así:

(…)

Los peritos examinarán conjuntamente las personas o cosas objeto del dictamen y realizarán personalmente los experimentos e investigaciones que consideren necesarios, sin perjuicio de que puedan utilizar auxiliares o solicitar por su cuenta el concurso de otros técnicos, bajo su dirección y responsabilidad; en todo caso expondrán su concepto sobre los puntos materia del dictamen”.[1]

En la Ley 1564 de 2012 no se hizo mención expresa sobre los auxiliares del perito, pero cuando se indica cual ha de ser el contenido de un dictamen, se impone a los peritos el deber de relacionar quienes participaron en la elaboración del trabajo pericial:

El dictamen suscrito por el perito deberá contener, como mínimo, las siguientes declaraciones e informaciones:

  1. La identidad de quien rinde el dictamen y de quien participó en su elaboración.[2] (Subrayado fuera de texto).

Son auxiliares del perito aquellos profesionales o expertos en materias que interesan a la experticia y que requieren de un auxiliar, ya sea por el volumen del trabajo a realizar, por los experimentos requeridos o por el grado de especialidad de una prueba específica, para la cual el perito requiere la concurrencia de otro u otros expertos.

El dictamen pericial es responsabilidad única del perito desig- nado por las partes, el juez o Tribunal, así que éste es quien debe dirigir y mediar las pruebas y experimentos, sin embargo, los auxi- liares deben ser relacionados en el dictamen pericial y podrían ser citados a la controversia del mismo.

Cuando por el volumen de la información o la cantidad de investigaciones y exámenes, se requieran auxiliares del perito, éstos realizarán bajo la tutela y supervisión del experto, las labores operacionales o mecánicas requeridas, para que el auxiliar de la justicia arribe a las conclusiones, una vez analizados los datos o experimentos obtenidos por el equipo bajo su vigilancia y control.

Las conclusiones de la pericia pueden estar soportadas sobre conceptos técnicos o científicos de los expertos que asistan al perito como auxiliares, con conocimientos especializados, que no hacen parte de la experticia del perito.

El perito debe sustentar, por lo menos de manera sumaria, la necesidad de la asistencia de los expertos que lo auxilian; así como los estudios, títulos y experiencia de estos, en la misma forma en la que es requerido el soporte para quien cumple con la función pericial, con el objetivo de garantizar la idoneidad de quienes participaron en la construcción del medio probatorio.

Quienes auxilian o ayudan al perito en su labor, pueden tener diferente vinculación al mismo, dado que hay unos auxiliares que son directamente contratados por él, caso en el cual la remuneración a sus servicios dependerá del auxiliar de la justicia y hará parte de los gastos del dictamen, que han sido fijados como gastos provisionales o que forman parte de la liquidación definitiva de los mismos.

El auxiliar del perito puede ser además solicitado por la parte o decretado por el juez o Tribunal; esto ocurre con alguna frecuencia cuando se tiene necesidad de un “dictamen macro” en el cual se re- quiere la concurrencia de expertos para determinar ciertas variables del dictamen; en este caso, podrá el juez o Tribunal nombrar a estos expertos directamente, quienes actuarán entonces como peritos para el encargo específico, y el perito “macro” que requiere dichos datos para su experticia los tomará una vez rendido y controvertido el dictamen de estos.

 

[1] Código General del Proceso, artículo 237, numeral 2.

[2] Código General del Proceso, artículo 226, inciso 6, numeral 1.


Autor: Cesar Mauricio Ochoa Pérez

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